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Regreso A Lisboa

m?s que un burgu?s de mierda ?hab?a dicho en voz alta a sus otros compa?eros, en un momento en que sab?a que Rosa pod?a o?rle.

??????????? Ante los gestos pretendidamente disuasorios de otra camarada, que intentaba avisarle de la cercan?a de la pareja en la creencia de que Joao no se hab?a dado cuenta, ?ste a?adi?:

??????????? ?Y, para colmo, trabaja como lacayo de una multinacional.

??????????? A Rosa, todo esto no le importaba de ninguna manera. Parec?a absolutamente enamorada del espa?ol, sin disminuir un ?pice por eso su actitud y su militancia revolucionarias.

??????????? Al ver ahora a las chicas de la mesa del al lado, Manuel, nervioso, rebusc? las fotos que llevaba consigo. Algunas eran convencionalmente cursis, de la t?pica pareja enamorada, con los brazos entrelazados o mir?ndose a los ojos. En otras, Rosa y ?l hab?an buscado escenarios tur?sticos para poder captarlos. Finalmente, ten?a en su poder un tercer grupo de fotograf?as que podr?an calificarse de revolucionarias o, al menos, de m?s peligrosas desde una mentalidad represiva: en ellas la pareja posaba con soldados del MFA, ante pasquines anticapitalistas, en una manifestaci?n con banderas rojas… Por culpa de estas fotos fue detenido en su regreso a Espa?a por una suspicaz polic?a fronteriza que registraba con celo en aquellos d?as el equipaje de todos los que regresaban de Portugal, particularmente si eran j?venes.

??????????? Estuvo en comisar?a tres d?as y tres noches hasta que lo soltaron sin darle m?s explicaciones. Pidi? sus fotos y un guardia uniformado le dijo de mala manera que no incordiase m?s si no quer?a recibir una hostia. Un polic?a de la Brigada Pol?tico Social, sin embargo, se apiad? de ?l. Sac? las fotograf?as de un caj?n y se las dio:

??????????? ?Tu novia, ?no?

??????????? ?S? ?dijo un mustio Manuel, quebrado por los tres d?as de reclusi?n.

??????????? ?Qu?datelas. Pero escucha mi consejo: esa chica no te conviene.

??????????? Esa chica, la de las fotos, estaba ahora all?, en la mesa de al lado de aquella cafeter?a. Treinta a?os despu?s. Pero igual que entonces. Manuel, con las viejas instant?neas en su mano, no pudo evitar dirigirse hacia la chica:

??????????? ?Rosa… Rosa Couto ?dijo, en voz m?s alta de lo que hab?a esperado.

??????????? La chica se volvi?, mir?ndolo con sorpresa.

??????????? ??Qu? quiere usted?

??????????? ?Usted… T?… ?T? eres Rosa, Rosa Couto? ?pregunt?, sabiendo que era imposible.

??????????? ?No. Usted se confunde. Me llamo Rosa, Rosa Carvalho. Rosa Couto es mi madre.

??????????? ?l no a?adi? nada. Mientras una l?grima de desprendi? de su p?rpado derecho y se acomodaba en el surco de su mejilla, le pas? las fotos.

??????????? A?n no hab?an transcurrido treinta a?os desde entonces. Todav?a faltaban unos meses. Rosa le despidi? a las afueras de Lisboa. La noche anterior hab?an hecho el amor como posesos, con una intensidad y un ardor ?nicos, como si se tratase de la ?ltima noche. Efectivamente fue la ?ltima noche de su relaci?n, aunque ellos lo ignoraban en aquellos momentos.

??????????? ?Te escribir? ?le hab?a dicho ella.

??????????? ?Yo tambi?n. Y te llamar? por tel?fono.

??????????? ?Ir? a verte a Espa?a pronto. Para entonces ya habr?is hecho la revoluci?n tambi?n vosotros.

??????????? ?Dios te oiga ?dijo ?l, por h?bito, como si la Providencia tuviera algo que ver en esos asuntos.

??????????? Nunca volvieron a saber uno del otro.

??????????? La chica le devolvi? las fotos, sorprendida e intrigada:

??????????? ?S?, es mi madre. He visto alguna de esas fotos en mi casa.

??????????? Ahora eran los dos ojos de Manuel los que lagrimeaban. ?Ser? est?pido?, se dijo. ??Su hija!, ?claro que es su hija!?.

??????????? De creer en el c?lculo matem?tico de probabilidades, s?lo habr?a habido una entre un bill?n de que sucediese algo semejante. Pero hab?a ocurrido. Manuel hab?a regresado treinta a?os despu?s a Lisboa en busca de una chica de la que estuvo enamorado cuando fue joven y a las pocas horas hab?a dado con su hija. En un sitio tan improbable como cualquiera otro: en la terraza de una moderna cafeter?a donde tres chicas bien vestidas y bien cuidadas, con aspecto de pertenecer a buenas familias, charlaban de forma intrascendente.

??????????? ??Qu? ha sido de tu madre? ?pregunt? a la chica rubia con la misma mirada azul y directa de la Rosa que ?l conoci?.

??????????? ?Por favor, dejadme un rato a solas con este se?or ?pidi? a sus amigas. ?stas, con un gesto de comprensi?n, accedieron y fueron hacia el interior de la cafeter?a a pagar la cuenta.

??????????? Ella cambi? de mesa y se sent? en la del desconocido:

??????????? ??Fue usted amigo de mi madre?

??????????? ?S?, fuimos muy amigos ?dijo ?l, con un suspiro?. En una ?poca se puede decir incluso que fuimos m?s que amigos.

??????????? La chica asinti?.

??????????? ??Y qu? quiere ahora de mi madre?

??????????? ?Saber qu? ha sido de ella.

??????????? ?No s? si ella querr?.

??????????? Aquella sinceridad impertinente y sin subterfugios era exactamente igual a la de Rosa. Pero, ?realmente fue sincera cuando le dijo, al despedirse, ?ir? a verte en seguida a Espa?a?? Nunca fue a Espa?a, nunca le escribi?, nunca le llam? por tel?fono, pese a que ten?a todos sus datos. ?Los habr?a perdido? ?Y qu? si hubiese sido as?? El tambi?n le escribi? a las direcciones que ella le hab?a dado y le llam? a sus n?meros de tel?fono sin ning?n resultado. Hubo cartas devueltas, otras que simplemente no tuvieron respuesta, llamadas telef?nicas que nadie contest?, alguna en que s?lo obtuvo la desabrida frase de ?no es aqu??. Dos veces, dos, una voz masculina que atendi? al tel?fono fue algo m?s expl?cita:

??????????? ?Ahora no est?. Le dejar? el recado de que ha llamado ?dijo una vez.

??????????? ?Hace tiempo que se mud?. Si llama o se pone en contacto conmigo le dir? que tiene un mensaje de usted ??contest? en la segunda ocasi?n.

??????????? Eso fue todo.

??????????? Pas? el tiempo, se espaciaron los intentos por encontrarla, la vida sigui? su curso, conoci? a Carmen y, aunque nunca pudo olvidar a Rosa, dej? de perseguir su rastro evanescente.

??????????? Hasta ahora.

??????????? ?No s? si ella querr? ?hab?a dicho la chica.

??????????? ?Igual que entonces?, pens? Manuel. ?Entonces tampoco quiso saber de m? nunca m?s?.

??????????? ??Ver? usted pronto a su madre? ?pregunt? el hombre con inseguridad a aquella chica que era igual a la que ?l conoci?, un poco m?s mayor, quiz?s, que la Rosa a la que ?l hab?a amado apasionada y dolorosamente.

??????????? ?Claro. Hoy mismo.

??????????? ??Podr? entregarle estas fotograf?as y preguntarle si querr?a verme aunque fuese s?lo un momento? ?y le dio el n?mero de su tel?fono m?vil.

??????????? Manuel no supo qu? hacer a partir de aquel momento. Su b?squeda que parec?a imposible cuando decidi? emprender el camino a Lisboa hab?a concluido casi nada m?s empezar. Y lo peor es que a?n ignoraba con qu? resultado.

??????????? Estaba demasiado nervioso para ir al hotel. Era peor hacer un turismo convencional que le llevase a la Torre de Belem o que se prolongase hasta Cascaes o Sintra. Decidi?, pues, refugiarse en el invernadero de la Estufa Fr?a, el gigantesco y ex?tico jard?n bot?nico lisboeta, donde podr?a encontrarse a solas consigo mismo.

??????????? All? se le acumularon atropelladamente los pensamientos. Le abrumaron los recuerdos. ?l y Rosa, los dos solos, bajando por las tortuosas calles de Alfama, ah?tos de vino verde barato, gritando ?Salazar ya ha ca?do, Franco est? en camino?, ?Espa?a y Portugal, abajo el capital? y otros esl?ganes que iban inventando por el camino. En otra ocasi?n, ellos y todo su grupo de j?venes comunistas jaleando a unos soldados que hab?an acorralado a unos presuntos contrarrevolucionarios:

??????????? ??La PIDE al pared?n! ?gritaban, aludiendo a la polic?a pol?tica del antiguo r?gimen.

??????????? ??Hay que acabar con los bastardos capitalistas!

??????????? Sudaba, y no s?lo por el calor de aquella secci?n de plantas tropicales del invernadero, cuando son? el tel?fono. Era Rosa, Rosa Carvalho, la hija:

??????????? ?Dice mi madre que si puede pasar a verla ?y le dio una direcci?n.

??????????? ??Ahora?

??????????? ?S?, tiene que ser ahora porque m?s tarde debe asistir a una reuni?n muy importante.

??????????? No pudo dejar de sonre?r. ?Rosa y sus importantes reuniones pol?ticas! Al parecer no hab?a cambiado tanto.

??????????? Diez minutos antes de la hora fijada, Manuel ya estaba en la direcci?n recibida por tel?fono. Para su sorpresa, no se trataba de una casa, sino de un imponente y moderno edificio de oficinas en el renovado barrio del Chiado.

??????????? Una elegante secretaria, con una falda ajustada y unos zapatos con incre?bles tacones de aguja, le introdujo en un antedespacho alfombrado, con luces indirectas, un hilo musical que desprend?a una suave y adormecedora melod?a y muebles que seguramente ser?an muy caros, aunque Manuel no entend?a de aquellas cosas.

??????????? Tras veinticinco minutos de espera se abri? la puerta opuesta a aquella por la que hab?a entrado y apareci? una mujer de mediana edad, esbelta, y con un traje sastre de impecable corte:

??????????? ?Hola, Manoel ?le dijo, con la melosa y dulce entonaci?n de entonces, y se sent? en la butaca contigua a la suya.

??????????? No le bes?, ni le dio la mano. Simplemente se sent?. Manuel, que hab?a empezado a levantarse, se qued? a mitad del adem?n, en un rid?culo gesto que no se sab?a si iba o ven?a, si ten?a malestar de vientre o si pretend?a alcanzar alguna cosa. Con la indefinible aunque desagradable sensaci?n de ser un est?pido,

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