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Regreso A Lisboa

volvi? a sentarse.

??????????? ?Ha pasado mucho tiempo ?dijo ella, que segu?a llevando la iniciativa de aquel encuentro.

??????????? ?S? ?balbuci? ?l, sin saber a ciencia cierta a qu? atenerse.

??????????? ?Fue una semana magn?fica la que pasamos juntos ?continu? Rosa?. La he recordado muchas veces. Pero vosotros ten?is un escritor que creo que dice que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

??????????? ??Es por eso por lo que no quisiste volver a verme ni contestaste mis llamadas? ?Manuel se iba reponiendo poco a poco del estupor padecido.

??????????? ?S? ?esta vez fue ella quien respondi? escuetamente.

??????????? ??Y qu? ha sido de tu vida, si es que puede saberse? ?pregunt? ?l, sin evitar ya el tono sarc?stico que sin querer le iba saliendo.

??????????? ?Me cas?.

??????????? ?Si, ya veo. He conocido a Rosa. ?Tienes m?s hijos?

??????????? ?No. ?Y t??

??????????? ?No. Carmen y yo no hemos tenido hijos ?omiti? decirle que ella le hab?a dejado, aunque su inconsciente reacci?n inicial fue la de hab?rselo contado.

??????????? ?Ya.

??????????? Hubo un inc?modo silencio, propio de aquellas visitas de cumplido que no saben qu? decirse, hasta que lo acab? rompiendo ella, a todas luces m?s desenvuelta que ?l:

??????????? ??Sigues trabajando para las multinacionales, como antes?

??????????? ?Pues no. Aquella semana y los acontecimientos revolucionarios que viv? cambiaron mi vida. Dej? de trabajar en la empresa y me puse a dar clases en un colegio a chavales de secundaria.

??????????? ??Clases?

??????????? ?S?, de matem?ticas.

??????????? Hubo otro silencio espeso y pegajoso, pero esta vez fue ?l quien le puso fin:

??????????? ?A ti, en cambio, no te ha ido mal.

??????????? ?No te creas. Enviud? cuando Rosita era a?n muy peque?a.

??????????? ?Me refiero desde el punto de vista econ?mico. Ya sabes: tu ropa y la de la ni?a, esta oficina… ?Trabajas aqu??

??????????? ?S?, es la sede principal de mis empresas, el holding desde el que controlo todas mis compa??as.

??????????? ??Tus compa??as…?

??????????? ?Claro. Soy la propietaria de una veintena de empresas: inmobiliarias, seguros, import-export,… esas cosas. Nosotros hemos hecho la reconstrucci?n de gran parte del Chiado, donde se encuentra este edificio.

??????????? Aquella mujer se asemejaba a la Rosa que Manuel hab?a amado treinta a?os antes. Pero, a medida que hablaba y subrayaba con ademanes sus afirmaciones, se parec?a menos a aquella joven arrebatadamente hermosa y pasional que le hab?a insuflado el esp?ritu revolucionario. Empezaba a parecerle hasta fea, con un tic que antes no ten?a y que le arqueaba la ceja derecha.

??????????? Sumido en estas reflexiones moment?neas, apenas si se dio cuenta de que ella le estaba entregando las fotos:

??????????? ?Son? muy bonitas ?le dec?a?. Conservo algunas de ellas, en las que se ve a dos adolescentes, bueno, a dos j?venes, que se amaban. Me parecen muy tiernas. Otras, m?s comprometidas, las destru? en su d?a.

??????????? Manuel no ten?a ganas de hablar. Por eso, hasta sinti? cierto alivio cuando la estirada secretaria de antes penetr? en la sala, interrumpiendo aquella in?til conversaci?n:

??????????? ?Do?a Rosa ?le dijo?, le recuerdo que le est?n esperando los periodistas en la sala de juntas.

??????????? ??Ah! Muchas gracias, Mar?a Dulce ?le respondi?.

??????????? Se levant?, dando por finalizada la reuni?n.

??????????? ?Lo siento. Me hubiese gustado estar m?s tiempo contigo, recordando los viejos tiempos. Pero, como ves, me esperan. Soy la presidenta de la Asociaci?n de Mujeres Conservadoras de Portugal ?dijo, con una sonrisa, como anticip?ndose a la previsible sorpresa de Manuel? y debo presentar un comunicado de protesta por el libertinaje art?stico de una exposici?n fotogr?fica patrocinada por la alcald?a. Estos pol?ticos progresistas de ahora confunden el arte con la pornograf?a y esto no se puede consentir.

??????????? Y Mar?a Dulce, la eficiente secretaria de ademanes masculinos, ahora se daba cuenta de ello, acompa?? a Manuel hasta la puerta de salida.

?

(Este cuento qued? finalista del Premio Vargas Llosa NH de Relatos (2004) y del Premio Internacional de Cuentos Max Aub (2004). Pertenece al libro de relatos Nada es lo que parece (ENRIQUE ARIAS VEGA.- Ediciones Beta III Milenio.- Bilbao.- 2008.- 211 p?ginas).

Enrique Arias Vega (Bilbao) es un periodista y economista español.

Diplomado en la Universidad de Stanford, lleva escribiendo casi cuarenta años. Sus artículos han aparecido en la mayor parte de los diarios españoles, en la revista italiana «Terzo Mondo» y en el periódico «Noticias del Mundo» de Nueva York.

Entre otros cargos, ha sido director de «El Periódico» de Barcelona, «El Adelanto» de Salamanca, y la edición de «ABC» en la Comunidad Valenciana, así como director general de publicaciones del Grupo Zeta y asesor de varias empresas de comunicación.

En los últimos años, ha alternado sus colaboraciones en prensa, radio y televisión con la literatura, habiendo obtenido varios premios en ambas labores, entre ellos el nacional de periodismo gastronómico «Álvaro Cunqueiro» (2004), el de Novela Corta «Ategua» (2005) y el de periodismo social de la Comunidad Valenciana, «Convivir» (2006).

Sus últimos libros publicados han sido una compilación de artículos de prensa, «España y otras impertinencias» (2009), y otra de relatos cortos, «Nada es lo que parece» (2008). Es autor, también, entre otras obras, de la novela «El ejecutivo» (2006), de la que ya van publicadas tres ediciones, de «Ir contra corriente» (2007), «Valencia, entre el cielo y el infierno» (2008) y una antología de semblanzas bajo el título de «Personajes de toda la vida» (2007).

Enlaces externos: Reseña en «Red mundial de escritores en español»

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